Por raro que suene, el Pentágono se encuentra estudiando la posibilidad de congelar los cerebros de los soldados que sufren algún tipo de lesión cerebral traumática, con el objeto de hacer frente a los 70.000 casos que han sido diagnosticados hasta el momento.
Para esto la agencia DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de la Defensa) esta buscando proyectos de investigación que permitan crear un “dispositivo de hipotermia terapéutica”, con el objeto de prevenir las lesiones cerebrales traumáticas que causan daño molecular permanente al cerebro.
Son diversos los estudios que demuestran el éxito alcanzado al hacer uso de la refrigeración en el tratamiento de los supervivientes de accidentes cerebrovasculares y de paro cardíaco, ya que al enfriar el cerebro después de un traumatismo se lograría una importante neuroprotección que permitiría prevenir los daños cognitivos a largo plazo, así como también en las habilidades motoras.
Dentro de una fracción de segundo después de un impacto las células del cerebro, los tejidos y los vasos sanguíneos se estiran, rotan y sufren distorsiones. Durante las horas y meses siguientes, los procesos cerebrales alterados crean un efecto de bola de nieve en los daños provocados; por lo que es común que los síntomas no aparezcan hasta que las tropas regresan a casa.
Mientras en la Universidad de California en Berkeley escanean el cerebro para revelar la imágenes de lo que una persona está observando, en la Universidad de Southampton (Reino Unido) científicos han creado un sistema que permite una comunicación “cerebro a cerebro”, de manera que es posible enviar mensajes con las señales del cerebro al cerebro de otra a muchos kilómetros de distancia a través de una conexión a Internet.
Christopher James, quien trabajó con colegas de la Universidad de Southampton, dijo que sus experimentos son los primeros pasos hacia tecnologías que permiten a las personas enviar pensamientos, palabras e imágenes al instante, directamente desde la mente a los demás. Esto abriría posibilidad a un futuro de Internet con una nueva forma de comunicarse, sin teclados, teléfonos o incluso tu boca para decir algo, sólo una conexión de banda ancha decente.
Los científicos utilizaron una interfaz cerebro-computador, una técnica bien conocida que permite a los computadores analizar las señales del cerebro, solo que aquí la innovación es que la transmisión de estas señales a otra persona son vía Internet.
No se trata de telepatía, se trata de un sistema mediante el cual una persona manda señales binarias con acciones definidas como imaginar mover el brazo izquierdo para cero y el brazo derecho para uno, mientras que otra persona recibe información por medio de una lámpara a diferentes frecuencias que son traducidas del cerebro a la computadora. Tarda hasta 30 segundos para mandar cuatro números de esta manera, pero se espera que en el futuro el sistema sea mucho más rápido y la gente pueda enviar mensajes directamente desde su cerebro.
“En 30 años, usted pensará en un mensaje y aparecerá en el teléfono móvil de su esposa”, dijo el Dr. Ian Pearson, un futurólogo que sigue las tendencias de la informática y las comunicaciones avanzadas. “Pero que el pensamiento esté presente en la mente de otro no será fácil”.
Mientras tanto, tenemos unas cuantas décadas para no preocuparnos por que intervengan o vigilen nuestros pensamientos en busca de material copyright.
¡Hey viejo! Ahora tienes un buen pretexto para justificar tus largas horas de porno en Internet, ya que según científicos de la UCLA han descubierto que realizar búsquedas en Internet puede mejorar las funciones cerebrales en las personas de mediana edad y adultos mayores.
En un estudio realizado a 24 voluntarios entre 55 y 78 años de edad se descubrió que la personas mayores con una experiencia mínima fueron capaces de activar puntos clave del cerebro con tan solo navegar unas semanas por la Web.
Para esto se hicieron una serie de pruebas que incluían el uso de Internet en casa durante dos semanas y escaneos de resonancia magnética funcional (fMRI) para medir la actividad del cerebro durante este tiempo. Demostrando actividad en las regiones de control de lenguaje, lectura, memoria, habilidades visuales y más tarde en las asociadas con la memoria de trabajo y la toma de decisiones.
“Los resultados sugieren que la búsqueda en línea puede ser una simple forma de ejercicio para el cerebro que podría ser empleada para mejorar la cognición en adultos mayores”, dijo Teena D Moody, coautora del estudio en el Instituto Semel de la UCLA.
Todos hemos tenido experiencias con gente que se acerca demasiado para hablar. A veces una compañera de universidad que no sabemos si es miope o le gustamos, a veces un compañero de oficina que te cuenta un chisme a 5 centímetros y encima escupe al hablar… en fin, hay casos más desagradables que otros, pero todos conocemos, creo, esa sensación de inquietud cuando alguien invade nuestro espacio personal, eso que los fans de la serie Evangelion identificarían con el AT Field.
Considerando que en circunstancias especiales (como viajar en metro) esa incomodidad se atenúa o desaparece, los científicos siempre habían estimado que era una noción sociocultural pero, casi por accidente, Ralph Adolphs, profesor de sicología y neurociencia en Bren, y su alumno el Dr. Daniel P. Kennedy descubrieron que hay un núcleo físico que controla ese espacio personal, y la sensación de incomodidad cuando éste es vulnerado.
Para esto algunos voluntarios fueron sometidos a una serie de estímulos, que van desde parpadeo de luces hasta un simulador de conducción y con lo que se podía detectar el cambio en los sonidos.
Lloyd utilizó el software en voluntarios con la demencia, esquizofrenia, y voluntarios sanos. Los cerebros de las personas con esquizofrenia variaban entre actividad alta y baja de manera irregular más que el cerebro sano, permitiendo que los dos tipos de cerebro sean distinguidos por un sonido propio.
El cerebro está dividido en siete regiones distribuidas de la actividad conjunta, conocida como “Componentes Independientes”. Y mediante dos técnicas se realizó la sonificación. En la primera, cada componente se le asigna un tono, que varía en volumen con el grado de actividad en las correspondientes regiones del cerebro. En la segunda, cada componente se le asigna una octava, y el tono varía dentro de la octava de acuerdo con el grado de actividad cerebral en el componente correspondiente. Este último enfoque se basa en la melodía como una forma de codificación de la complejidad de la información a través del tiempo.
Entender cómo funciona nuestro cerebro siempre ha sido una incógnita, pero eso poco a poco comienza a dilucidarse con avances como los generados por los investigadores de la Universidad de California (EEUU), que han sido capaces de fotografiar el momento exacto en el que se crea un nuevo recuerdo.
En la imagen superior podemos ver las conexiones que se forman a nivel celular, producto de las cuales se creó un nuevo recuerdo de largo plazo. Sin embargo, cabe destacar que éste experimento no fue realizado en humanos, así que tranquilos, a nadie le partieron la cabeza.
Hasta ahora los neurólogos habían sido capaces de describir el proceso, pero ésta es la primera vez que se le fotografía. Lo que podría llevar a un mejor entendimiento de cómo es que nuestro cerebro traduce los recuerdos de corto a largo plazo, y cómo la sinapsis que se produce entre estas células fortalece esas conexiones, ayudándonos a asociar distintas ideas y eventos. Para quienes requieran mayor información al respecto les recomendamos leer éste enlace.
Siempre hemos sabido que hombres y mujeres pensamos diferente, pero sólo recientemente el antropólogo Camilo Cela-Conde de la Universidad Española De les Illes Balears ha publicado un estudio preliminar que confirmaría esto desde una perspectiva bastante novedosa, cómo la belleza del arte influye en nuestros cerebros.
Lamentablemente, ni yo soy un experto, ni esta es la instancia apropiada para discutir en detalle los resultados del estudio en el que a personas de distintos sexos distintas imágenes, cuadros y fotografías y se medía su actividad cerebral al reaccionar a determinadas zonas o áreas del estímulo (cuadros, fotografías, etc.)
Los resultados podemos verlos en una imagen resumen en la que podemos apreciar las distintas zonas de nuestros cerebros que se activan y que según el Antropólogo reflejarían una mejor localización espacial en los hombres y una mayor velocidad al procesar y categorizar información en las mujeres.
Lo anterior se sería simplemente el producto de la evolución humana y de los distintos roles y tareas que hemos cumplidos hombres y mujeres a lo largo de la historia y estudios como el que hoy vemos confirman y nos dan argumentos para ahorrarnos discusiones bizantinas como la del significado del cuadrado negro, qué es arte y que no o incluso ayudar a los artistas a conocer el real impacto de sus obras.
Pero como sólo somos unos tontos nerds y geeks y apenas sabemos distinguir un Lenovo X300 de un MacBook Air, y poco sabemos sobre la ciencia del cerebro, fuimos directamente donde un experto: El Dr. Jorge Villacura, uno de los neurólogos Chilenos más destacados de América Latina.
Le comentamos sobre la noticia, y aquí está su artículo:
Según un estudio de la Universidad de California en Los Angeles que se ha publicado en la revista especializada American Journal of Geriatric Psychiatry, la actividad de buscar en la Red podría ayudar a estimular y, probablemente, mejorar el funcionamiento del cerebro.
Según el estudio los científicos a cargo del mismo han descubierto que para los mayores y los adultos de mediana edad que navegan por Internet, activan los principales centros del cerebro que controlan la toma de decisiones y el razonamiento complejo.
Según Gary Small (uno de los líderes en la investigación)
Los resultados del estudio son alentadores, las tecnologías informatizadas podrían tener efectos psicológicos y posibles beneficios para la mediana edad y los mayores. La búsqueda en Internet supone una complicada actividad cerebral, que podría ayudar a ejercitar y mejorar el funcionamiento cerebral.
Nuestro descubrimiento más sorprendente fue que la búsqueda en Internet parece involucrar una mayor extensión del circuito neural que no se activa durante la lectura, pero sólo en aquellos con experiencia anterior en Internet
Para la realización del estudio se invitó a 24 voluntarios (de entre 55 y 76 años de edad) que tuviesen funciones neurológicas normales. La mitad de ellos tenía experiencia en realizar búsquedas en Internet, mientras que la otra mitad no tenía ninguna experiencia.
Mientras los participantes que realizaban tareas como lectura de libros mostraban una actividad cerebral similar, los que realizaban actividades en la web mostraban actividades en las áreas frontal, temporal y cingulada del cerebro (que se encarga de la toma de decisiones y el razonamiento complejo).
La compañía californiana NeuroSky anunció que durante el Tokyo Game Show 2008 que se realizará entre el 9 y 10 de este mes develará un videojuego controlado por las ondas cerebrales.
El juego que ya estamos ansiosos por ver, ha sido desarrollado en conjunto con Square Enix y será presentado en un PC corriendo Windows y con la ayuda del MindSet, el cual puedes apreciar en la foto de arriba. Este dispositivo -además de funcionar como un par de audífonos- tiene un electrodo que al tocar la frente del usuario es capaz de leer las ondas cerebrales, pudiendo registrar el estado de concentración o relajación del jugador y en base a estas gatillar acciones en el videojuego.
Controversial es la única palabra que describe con exactitud el polémico veredicto que se llevó a cabo por un caso en Puna, India, donde Aditi Sharma fue condenada a pasar una vida tras las rejas por el presunto envenenamiento de su esposo, Udit Bharati, luego de conocer a otro hombre. La cadena perpetua no es particularmente extraña en India, pero el método al que se llegó a ella sí que lo es, pues el juez citó explícitamente el test BEOS (Brain Electrical Oscillations Signature, señal de oscilación eléctrica cerebral) realizado sobre ella y que probaría su responsabilidad, pero que no es de fiar según algunos científicos.
La prueba consiste en un simple electroencefalograma (EEG), en el que se adhieren detectores al sospechoso para luego relatarle la historia del crimen y ciertos hechos con los que el culpable se identificaría (e.g.: “Compré arsénico”). En teoría, las señales recibidas por el equipo debidamente analizadas determinan si la persona asoció estas imágenes mentales con la historia reciente, determinando su potencial culpabilidad.
En la práctica, esta prueba ha sido duramente criticada en todas partes, donde neurólogos, psiquiatras y otros especialistas han bombardeado su confiabilidad a la hora de determinar de forma independiente algo tan severo como el destino de una persona. Por su parte, los creadores de este sistema afirman que sólo las personas con “conocimiento experiental” responden de forma afirmativa al test, tesis que finalmente fue aceptada por el juez a cargo.
El BEOS está ganando popularidad en varias provincias de India, pero sólo se puede usar si el sospechoso accede, pero muchos dicen que sí sólo para evitar un posible acoso policial.
Luego de ver a este robot controlado por 300.000 neuronas de un feto de ratón, lo primero que se me vino a la mente fueron esas cabezas parlantes de Futurama que viven en unos frascos con líquido. Quién sabe, quizás para allá va la cosa, luego de que investigadores de la Universidad de Reading en el Reino Unido lograran que las neuronas ratoniles continuaran creando conexiones eléctricas unas con otras dentro de un recipiente lleno de nutrientes y antibióticos. La red neuronal está conectada a 80 electrodos y el voltaje producido por estas puede ser visto en la pantalla de un computador.
El video de arriba muestra como el robot es capaz de evitar obstáculos gracias a un sensor de distancia, siendo las neuronas las encargadas de responder a esa señal, activando los mecanismos que evitan que este choque. El “cerebro” no está instalado en el robot y se mantiene bajo condiciones especiales en un laboratorio, así que la comunicación con el pequeño vehículo se hace de manera inalámbrica. Por el momento la meta es entender de mejor manera como funciona el cerebro, con la esperanza de poder encontrar solución a enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson y la epilépsia.